miércoles, 4 de enero de 2017

Peregrinar a Lourdes

Enfermos o lisiados, dejados por imposibles por médicos y curanderos, estaban históricamente abocados a esperar a la muerte, encomendarse a algún santo patrón de los imposibles o peregrinar a Lourdes o a cualquier otro santuario famoso por sus curaciones milagrosas. Durante cientos de años, la religión ha sido el salvavidas al que agarrarse en momentos de desesperación, bien para conseguir burlar a la muerte gracias a la intercesión divina (o de alguna de las vírgenes o santos del imaginario cristiano) o bien para lograr un paso mejor al cielo, en caso de no lograr lo primero.

Hoy en día la religión no está en sus mejores horas. El mundo ha girado hacia la ciencia para guiar su día a día y cada vez menos gente se encomienda a San Judas Tadeo o al santuario de Lourdes para buscar esas curaciones milagrosas. La enfermedad sigue siendo parte del día a día... Y cada vez más, ya que contínuamente se diagnostican nuevas enfermedades o síndromes de los que antes se sabía poco.

Y, aún así, la muerte está proscrita. La apartamos, la obviamos o la olvidamos. Cuando la perspectiva de una enfermedad propia o de un conocido nos enfrenta a la perspectiva de la muerte, seguimos necesitando "creer en la magia", en que es posible burlar a la muerte, despistarla o directamente engañarla. Aunque hoy en día esa magia se disfraza de pseudociencia. La necesidad de creer, de tener fe, sigue estando vigente, pero se redirige hacia otros destinos.

El "santoral moderno" está lleno de dietistas, naturistas, homeópatas, y todo tipo de chamanes y "hombres/mujeres medicina" que curan todos los males mediante todo tipo de terapias y tratamientos "alternativos". Todos ellos vienen avalados por los testimonios que dan fe de que "funcionan", aunque en pocos o ningún caso haya estudios serios (aleatorios, doble ciego, comparación con placebo) que respalden sus bondades.

En nueve meses de enfermedad son innumerables las recomendaciones que me han hecho de distintos tipos de terapias, dietas o tratamientos milagrosos que me servirían para curar un cáncer en estadio IV. Agradezco de corazón todos esos consejos, porque vienen derivados de la intención sincera de la persona que los emite de ayudar y de su deseo de que me cure. Aún así, si siguera todos y cada uno de esos consejos, estaría ahora mismo poniendome enemas diarios de café, haciendo una dieta vegana, combinándola con la ingesta de leche materna, bebiendo agua con propiedades curativas,  poniéndome inyeccones de vitamina C, etc... Un batiburrillo difícil de combinar.

"Por probar no pierdes nada". Pero sí, yo creo que sí lo pierdo. Pierdo mi dignidad, mi integridad, la fidelidad a mis principios. Y además, ¿Qué probar? ¿Todo a la vez? ¿Primero una cosa? ¿Luego la otra? ¿Y cómo testar su eficacia? ¿Y el daño que hacen? Porque sí, la esperanza es lo último que se pierde, pero estar constantemente viviendo agarrada a "clavos ardiendo" no es mi concepción de una vida plena y digna. Para otras personas seguro que sí, incluso seguro que no lo considerarían clavos ardiendo, pero yo sí.

Todos estos remedios alternativos están llenos de alusiones a la industria farmaceútica y a que no les interesa que estas cosas salgan a la luz. Pero a mí, personalmente, no me convencen estas teorías de la conspiración. Pienso que si en ciertos estamentos o elites estos remedios fueran conocidos, no sería tan fácil "tapar bocas" y la verdad terminaría saliendo por algún lado. Creo, sí, creo, firmemente en la bondad del ser humano y habría alguien que sacaría a la luz esa verdad oculta. Y no solo una persona, sino más de una.

En el fondo, pienso que todas esas alusiones al secretismo y a grandes multinacionales ocultando la verdad, no es más que un argumento más de venta para este tipo de remedios alternativos. Al igual que en los inicios, el cristianismo suponía ir en contra de la gran maquinaria del imperio romano, parece que, hoy en día, el creer en las terapias y remedios alternativos supone ir en contra de la gran maquinaria capitalista de la industria farmaceútica y sus compinches los gobiernos y médicos e investigadores malvados que se dejan corromper.

Por eso, gracias. Pero Peregrinar a Lourdes no es lo mío. Desde que empecé a asumir esta enfermedad me dije a mi misma que no me podía poner una venda en los ojos (pensando que me iba a curar cuando esa posibilidad no era cierta ni entra en la ecuación) ni un bloque de cemento en los pies (pensando que nada puedo hacer ante el infortunio que se me ha venido encima).

Camino por una fina línea en la que tengo asumido que tengo que intentar disfrutar de cada día, del día a día y de aprovechar los días que estoy bien, porque vendrán algunos en los que esté menos bien y otros en los que decididamente esté mal. Y todas esas alusiones a curaciones milagrosas o peregrinaciones a Lourdes no me ayudan a mantener el equilibrio por esa fina línea que yo he elegido. Así que: Gracias, pero no.

9 comentarios:

  1. Eloísa... no sé qué decir. Me extrañaba tu silencio en las redes pero...
    Mucho ánimo y mucho amor

    Lali

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  2. Cuanta razón tienes, gracias por compartir tanto, te felicito por elegir ese camino de la dignidad y tener los pies en el suelo, y gracias por tus incansables enseñanzas al mundo. Disfruta al máximo de cada día creando recuerdos para tu familia. Un abrazo inmenso ��

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  3. Eloisa yo fui una de esas personas que te di consejos. La verdad no me atrevía pero como lo hice con mi mejor intención sabía que no te iba a molestar. Un besote.

    Oye...un bañito en Lourdes te deja renovada ja,ja,ja...

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    1. Ja, ja. Paloma, seguro que sí. Con la mejor de las intenciones fue enviado y con gran agradecimiento recibido, porque significa que te importo y que te preocupas por mi. Un abrazote.

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  4. Gracias Eloisa, eres un ejemplo de entereza.
    Gracias por no rendirte por no perder tus principios por mantenerte firme....gracias por muchas cosas mas.
    Cuídate Elisa.

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  5. Gracias por compartir tu experiencia, por dar un ejemplo de racionalidad en medio de tanta superstición. Cuidate mucho, que la medicina triunfe contigo y que podamos seguir leyéndote. Un abrazo.

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  6. Excelente entrada. Entiendo no obstante que algunos desesperados se guarden el derecho al "por si acaso", recordando la cita que alguien dijo alguna vez: "La última voz audible antes de la explosión del mundo será la de un experto que diga: es técnicamente imposible".

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